LA QUINTA TROMPETA

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La Quinta Trompeta (9:1-12)

Al sonido de las tres últimas trompetas pasamos de lo visible a lo invisible. En las trompetas anteriores el hombre era visto en su ambiente material y relacionado con cosas vistas por el ojo humano, pero ahora en esta quinta trompeta ya no estamos en el ámbito material, sino en el espiritual. Un panorama triste se presenta bajo este juicio, pero lo peor está todavía por venir. En los versículos que estamos considerando tenemos las descripciones más horrorosas jamás escritas, concernientes a lo que ocurrirá cuando el quinto ángel salga para ejecutar su terrible misión.

Aquí también, la estrella que cae a la tierra ha sido identificada de varias maneras. Algunos dicen que representa a Satanás cuando éste fue lanzado del cielo, o al anticristo, o al falso profeta, o a algún sistema político o religioso. Por alguna razón, creemos que esta estrella caída es el anticristo, el instrumento escogido por Satanás para provocar tales escenas de crueldad y de derramamiento de sangre como las que describe Juan. A este personaje expulsado "se le dio la llave del pozo del abismo," el lugar de prisión de los demonios. La posesión de "la llave" significa la concesión de poder y autoridad para ejecutar muerte. Del humo que sale del abismo sale el más devastador de los ejércitos de langostas. Por el humo podemos entender el efecto de confusión y ceguera causado por el engaño satánico. El retrato de la imitación demoníaca presentado por Pablo en 2 Tesalonicenses 2:9-12 corresponde al poder que Satanás le confiere a este ejército de langostas.

Las langostas con poder como el de los escorpiones simbolizan aquellas hordas de agencias diabólicas que traerán venganza sobre los condenados, descritos como "los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes" (9:4). Así como son sellados los 144,000 de Israel y por dicho sello son preservados del juicio (7:3,4), son las multitudes gentiles no selladas las que deberán beber de la copa de la venganza. Como lo explica Swete: "Así como escapó Israel en Egipto de las plagas que castigaban a sus vecinos, de la misma manera el nuevo Israel estará exento del ataque de las langostas del abismo."

La descripción de estas langostas está llena de significado. Esta plaga de langostas está basada en plagas similares en el Éxodo y en Joel, donde se nos hace recordar la terrible naturaleza de los estragos producidos por las langostas sobre el reino vegetal. Pero bajo la quinta trompeta, las langostas son símbolo de la horrible naturaleza del juicio que les sobrevendrá a los hombres. Las langostas reales devastaron el reino vegetal de Egipto bajo la mano de Moisés, pero aquí vemos un cuadro del juicio de estas langostas abismales sobre los hombres no sellados.

A las langostas se les dio poder como el de los escorpiones (9:3). Los que viajan al oriente, donde los escorpiones son muy comunes, les temen a estos animales que se mantienen debajo de las piedras sueltas y bajo las ruinas y que pican aguda y fuertemente cuando se los provoca. Estos escorpiones tienen una apariencia similar a las langostas y segregan veneno por la cola. Sus terribles armas producen un atormentador dolor, acompañado de sufrimiento mental y en muchos casos aun de muerte. Los nativos les temen a sus picaduras por el terrible dolor que provocan. El Señor asociaba a las serpientes y los escorpiones con el poder de Satanás (Lucas 10:19).

A las langostas se les dio orden de no dañar la hierba (9:4). ¿Cuál fue la razón de esta prohibición específica? Dios, como Creador, interviene en las leyes naturales nuevamente y suspende el hábito natural de las langostas por la comida. Normalmente, estos insectos se alimentan de hierba, cosas verdes y hojas de árboles. Esta preservación del mundo vegetal sugiere una protección temporal de los artículos de mayor necesidad. Bajo la octava plaga egipcia las langostas devastaron toda cosa verde (Éxodo 10:12-15). Pero ahora sus deseos de consumir cosas verdes están suspendidos y sólo se dedican a herir a los hombres que no pertenecen a Dios.

A las langostas se les dio poder para atormentar a los hombres por cinco meses (9:5). ¿Por qué sólo cinco meses? Este límite de tiempo implica que el juicio de esta trompeta no separará a los inicuos de Dios para siempre y es dada principalmente con el objeto de advertir a los pecadores acerca de la condenación final que les aguarda a menos que se arrepientan. El número específico de meses está igualmente relacionado al tiempo de vida de las langostas mismas, porque esta es la duración de la vida adulta de dichos animales (desde mayo hasta septiembre). El tiempo total de su duración normal va en relación con los límites de la angustia en los hombres. Aquí tenemos un breve pero determinante período del ay para aquellos designados para la tortura. ¡Qué alivio para los atormentados al ver que las langostas no viven más de cinco meses! Durante la actividad de estas criaturas la angustia humana será tan indescriptible, como imposible su alivio. Será una terrible plaga que carcomerá y que será temida en extremo. En esos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarán (9:6). El pecado produce tormento, destruye todo el placer de vivir y a menudo hace que los pecadores deseen la muerte. Pero aquellas fuerzas autorizadas para causar tormento físico no tendrán permiso para causar la muerte total de los hombres. Esta prevención es un llamado al arrepentimiento. La muerte sería bien recibida para alivio de los hombres que sean tan gravemente afligidos, pero huirá de ellos. El suicidio no será posible, y el poder de matar será retirado de las mismas langostas, pues su función es únicamente torturar. ¡Qué gran desesperación tendrán aquellos que deseen poner fin a su angustia quitándose la vida, pero no lo lograrán!

Las langostas tenían forma de "caballos preparados para la guerra" (9:7). El pecado trae siempre su propio castigo y siempre hay fuerzas listas para atacar al hombre cuando peca, como se hace destacar en esta descripción adicional de las langostas. Como caballos preparados para la guerra, las langostas permanecen en formación y listas para obedecer el mandato de su rey. Los ejércitos hostiles, especialmente de caballería, son simbolizados por una invasión de langostas en Jeremías 51:27 y Joel 2. En Italia y otros países donde abundan las langostas, éstas son llamadas caballitos, por la forma de sus cabezas, parecidas a las de los caballos. "Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán" (Joel 2:4).

Las langostas tenían en sus cabezas como coronas de oro (9:7). La característica frase "como coronas" sugiere una soberanía supuesta. Las "coronas" representan victoria y dominio; el "oro" denota divinidad. El hombre nunca será capaz de pecar sin tener que sufrir, porque por decreto divino siempre le será aplicada la pena por el pecado. Una corona conferida por Dios lucirá sobre la cabeza de Cristo (Apocalipsis 14:14), pero aquí la dignidad y la pretensión de autoridad real son falsas. Satanás siempre ha sido un imitador de lo real.

Las langostas tenían caras como de hombres (9:7). Aquí aparece nuevamente la palabra "como". Estos animales no tenían verdaderas caras humanas, sino una mera imitación. Esta descripción está subrayada con la idea de que el dolor que estas langostas infligen no es indiscriminado, sino regulado inteligentemente de acuerdo con el pecado cometido. Las caras con apariencia humana de estas hordas demoníacas sugieren la inteligencia y capacidad del hombre, lo cual las hará objeto de más terror. Sin embargo, como les falta la inteligencia humana, no pueden apelar a la razón, sino que son manejadas mecánicamente.

Las langostas tenían "dientes como de leones" (9:8). ¿Qué cosa sugiere mejor la idea de destrucción que los dientes de los leones? Cuando el pecado es cometido con todas las fuerzas, termina por destruir al pecador como si su cabeza fuera molida literalmente entre las mandíbulas de un león. El significado de todo este simbolismo es que esas langostas nacidas del humo del abismo serán crueles, salvajes e implacables en los tormentos que causarán.

Las langostas tenían corazas "como corazas de hierro" (9:9). Estos agentes infernales de tortura serán inmunes a la destrucción material. Por carecer de sentimientos, atacarán sin piedad. Los hombres no serán capaces de defenderse. Cualquier esfuerzo para hacerlas retirarse resultará inútil. Ninguna arma que el hombre pueda fabricar será lo suficientemente fuerte para ahuyentarlas. Pero para el hijo de Dios hay siempre una protección contra todas las fuerzas de las tinieblas. Pablo se refiere a esta protección como "la coraza de justicia" (Efesios6:14).

Las alas de las langostas hacían un ruido como de carrozas en batalla (9:9). ¡Qué vivido es el símbolo en este punto! "El ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla." El hombre nunca podrá vencer o hacer que retrocedan sus merecidos juicios y castigos con la fuerza de sus propias armas, ni será capaz de evadir dichos juicios o escapar de ellos, porque los ejércitos del terror se lanzarán sobre él de todas partes. Joel emplea una descripción similar para la desesperación y la resistencia contra las huestes venideras de destrucción (Joel 2:5).

Las langostas tenían aguijones en sus colas (9:10). Los naturalistas nos dicen que los escorpiones usan la cola para picar y que el dolor causado por las picaduras de estos animales es muy fuerte. En Apocalipsis 9:10 dice además: "También aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres." Atraído alevosamente hacia su pecado, sólo para ser destruido por los dientes del león, el pecador de seguro recibirá también una picadura como de escorpión.

Las langostas tenían un rey (9:11). Salomón, uno de los más grandes naturalistas del pasado nos dice que las langostas ordinarias no tienen rey (Proverbios 20:37). En cambio los horribles escorpiones descritos por Juan tienen un líder cruel. En Joel aprendemos que las huestes invasoras no andarán errantes, sino que cada una se dirigirá por la ruta que se le señale. Las fuerzas destructivas que Juan describe están bajo el control del diablo, quien es el rey de los poderes infernales del abismo. Mientras que el anticristo será la personificación de Satanás y su influencia maligna, el comandante del ejército de langostas es Satanás mismo, descrito como Abadón y Apolión (nombres que son similares en significado).

Abadón

significa "perdición" y es un nombre dado al lugar de destrucción. "El Abadón (del hebreo, destrucción) no tiene cobertura." Esto es, delante de Dios (Job 26:6). Vea también Proverbios 15:11.

Apolión es la forma griega que traduce el nombre hebreo y significa "destructor". Satanás es el rey de estas hordas de langostas y es el espíritu de destrucción que inspira a estas terribles huestes. Este vivido cuadro retrata a Satanás como "el destructor de los gentiles" (Jeremías 4:7). No únicamente del cristianismo corrompido, sino también del judaísmo apóstata.

Cuan significativa es la declaración "el primer ay pasó". ¡Qué gran alivio será salir de aquella noche oscura de terrores y tormentos! Pero aquellos que hayan rechazado a Dios no tendrán tregua; lo peor les aguarda todavía: "He aquí, vienen aún dos ayes después de esto."

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SOY PASTORA DE LA IGL. PENTECOSTAL JESUS EL SALVADOR, INC. EN FAJARDO, PUERTO RICO. BENDICIONES
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